El “Fatiga” y yo, esa gran pareja.

Cualquier esclerótico o enfermo de EM que se precie te dirá que lo que lo peor lleva es el cansancio, yo como soy como soy, y no tengo ninguna intención de cambiar, otra vez (otro cambio más y me convierto en piña) he bautizado a mi cansancio. Hay parejas que se llaman entre ellos churri, cari o chochete…este último no lo entiendo muy bien,  porque a los tíos no les vas llamando por ahí “polla mía”, así que que alguien me lo explique. A lo que iba, mi cansancio se llama el “Fatiga”, ¿que porqué el fatiga?, pues porque sí, porque es muy macarra y un poco chulo.

Mi relación con el Fatiga es de pareja, somos un matrimonio y como cualquier matrimonio, quien me diría a mi que ha estas alturas de la película me iba a emparejar, el Fatiga está siempre diciéndome lo que puedo y no hacer. Los que sigáis este blog (en qué estaréis pensando, criaturas) recordaréis, y sino os lo recuerdo yo, que en el post anterior os dije que ya no se miraba lo que no podemos hacer, lo de priorizar y eso (que hermosa palabra… esa y transitorio, que lo pones detrás de cualquier enfermedad y te da como caché) pues el Fatiga lo de priorizar como que no lo ve, le resulta muy moderno, porque el fatiga es de los macarras pero de los 80 de esos que parecen que pasan de todo pero después les gusta tener a la parienta atada corta.

Que yo pienso que me apetece hacer algo, me da igual lo que sea, montarte una exposición del ikea con la llave skrönholm, por ejemplo, el Fatiga te mira así como con condescendencia y te dice: “¿¿¿en serio vas a hacer eso???, si estás que no vales ni pa levantar un palillo.” Entonces tu lo miras, así con los ojos entornados (que no sabes si es cabreo o un gas que te va a costar la tripa) y le dices : “¡¡¡eso lo hago yo, pero vamos que si lo hago!!! , que lo suyo, como mujer independiente que soy, sería que mandara al Fatiga a la mierda y me dedicara a vivir la vida a lo Thelma y Louis, pero el Fatiga  (al igual que mi mansión en Miami, es imaginario). Y sí amigas/os lo haces, y empiezas bien, coges las instrucciones para montarte la exposición de dormitorio Brinhäl y empiezas por las cosas pequeñas… cuando has desembalado la primera mesita dices, “¡coño!, lo que pesa el cartón corrugado este,no yo no lo recordaba así”, pero como el Fatiga te está mirando desde la puerta comiendo pipas (es un macarra de los 80 y eso pasa factura, ya le han prohibido fumar) te vienes arriba y sigues a lo tuyo, empiezas monta que te monta y llega un momento en que te pega como una epifanía (o una embolia, no se que deciros porque se pone todo un poco borroso) y una luz brillante, al final de la exposición te dice con voz melodiosa “el Fatigaaaa teníaaa razoooooon” (la voz me parecía de Bustamante, así que sería una embolia) y te das cuenta que has empezado bien montando la exposición, pero en algún momento entre el tablero A y el tornillo Z te has perdido y en vez del dormitorio Brinhäl has terminado montando la Estrella de la Muerte (referencia a Star wars, para las personas normales que puedan estar por ahí, ¿seguro que estáis en el lugar correcto?, allá vosotros).

Cuando terminas de montar la Estrella de la Muerte te das cuenta que el gilipollas de el  Fatiga tenía razón (¡qué asco que me da!) pero estas tan cansada que ya no puedes ni hablar, para quien quiera detectarlo en un futuro: a mi se me nota porque parpadeo por turnos, como los lagartos ( primero ojo izquierdo siempre).  Y tu, que tenías planeado para ese día cosas pequeñas tales como: 1) montar exposición; 2) alicatar cuarto de baño; 3) calcular la circunferencia de Marte sin usar calculadora (el tema cognitivo da pa mucho)… cosas sencillas porque lo de escalar todos los 8000 prefieres dejarlo para las vacaciones que ahora es mucho lío.

Es entonces cuando empiezas a ver en tu mente el cartel de ¡¡¡Game Over!!! (con exclamaciones y en luces fluorescentes que parpadean, que si dura mucho te da un ataque de epilepsia) y escuchas un ¡¡¡MIERDA!!! (va en mayúsculas porque lo gritas a pulmón abierto), aunque no pierdes la esperanza, porque como cualquier viejóven que se precie, y sepa que es un salón recreativo, sabe que después de un Game Over  viene un Insert Coin, es lógico, ¿no?, pues no, porque de pronto empiezas a oír una risa burlona (todo internamente, que te empiezas a plantear sino serás esquizofrénica) que te dice ¿estás que sí, guapi! (lo de guapi es que esta muy de moda y una está al loro de todo).

Resumiendo, como vaticinaba el Fatiga, son las 5 de la tarde y estás tirada en el sofá como si fueras una Ballerina (como me molaba el anuncio) fuera de turno, hecha un trapo y sin ganas de ir al baño (necesidad toda, pero ganas ninguna)… Lo bueno, a ver si os pensabais que me había dado de verdad la embolia, es que si te reservas un par de horas de asuntos propios, osea para zanganear vilmente en el sofá, las pilas se recargan y en vez de tener medio dormitorio Brinhäl y media Estrella de la muerte, pues te lo piensas y al final montas una Estrella de la Muerte con efectos sonoros y visuales, así de chula, que te ha llevado un poco más de tiempo que antes pero que si te das un par de días consigues hasta que vuele.

Nota: la historia está basado en echos reales, aunque no fue una exposición de Ikea, sólo fue un armario de 2 puertas.

M.J.

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