Necesitamos un cambio de aires.

No es que a mi me haya dado un arrebato esclerótico y haya empezado a desvariar con la idea de que todo lo que nos rodea es una mierda, que también puede ser (no descarto nada). Más bien es que estoy empezando a no verle el sentido a vivir en un entorno que, querernos nos quiere un montón (o no) pero lo que si es seguro es que entendernos lo que es entendernos… mas bien no.

Lo mismo soy yo que tengo una mente hiperactiva y observadora,que con la de drogas legales que tomo debería estar observando el  vuelo de la mosca salvaje del oeste de mi barrio a cámara lenta, pero no, ejerzo de observadora. Y desde que me muevo por los subterfugios de  los  barrios  escleróticos cada vez me topo con más habitantes de este sórdido mundo, tanto recién llegados como veteranos con la misma queja recurrente,  en los veteranos se nota ya el tono de hastío (si,se palabras cultas), “es que nadie me comprende” He de remarcar  mucho esto porque sin darnos cuenta los escleróticos acabamos por relacionarnos sólo entre nosotros, como los miembros de un club de campo o los futbolistas, nos convertimos en Borbones escleróticos y practicamos la endogamia social (pero en pobre,claro) ya que estamos tan cansados,frustrados,  hartos que no queremos estar con gente que te diga  “es que te tienes que animar”, que tu por dentro piensas “ojalá te entre una cagalera de las que hacen historia para poder decirte “es que no tienes que cagar” ver que tal se te daba” pero como vosotros sois mas educados y estáis mejor socializados que yo contestáis amablemente “en ello estoy” Son esas cosas las que nos hacen ir cogiendo distancia con el entorno y sentirnos más estresados, con lo mal que nos sienta el estrés, que nos deja medio lerdos y nos hace que “el Fatiga” se venga arriba.

Hay una cosa que ningún (o casi ningún) esclerótico reconocerá y es que vamos por terreno desconocido, es decir, nos encontramos viviendo con una enfermedad que no entendemos (ni nosotros ni nadie, estamos más o menos igual que cuando Charcot dijo “esto tiene pinta de ser Esclerosis de Mierda, pero la llamaremos Múltiple que queda más cuqui”), que nuestro sistema de vida ha cambiado y lo que te rondaré morena, que esta enfermedad es imprevisible (por mucho que te lo curres), que tu cerebro funciona día si semana no, que debemos aprender a no frustrarnos, a que ahora somos como niños pequeños y tenemos que tener nuestras horas de descanso más que regladas y que la improvisación en nuestras vidas se fue a la mierda, bueno pues a todo eso le sumas el desconocimiento general con frases tipo: “eso es de los huesos”, “como tu hay mucha gente y está trabajando”, “no haces más cosas porque no quieres”, “es que siempre estás cansada/o”,”pues no se te nota nada”,”es que con esa actitud nunca vas a estar bien”, etc, etc, etc (podría poner etc hasta hacerme vieja) nos encontramos que poco a poco el esclerótico deja de comunicarse, empieza a retraerse y ya la hemos liado, porque si el entorno empieza a agotarse antes que nosotros y cuando somos personas perfectamente autónomas ( de independientes, no de las de trabajar. Puntualizo antes de que venga Montoro a cobrarme) a los escleróticos en general nos genera una sensación de desamparo que empiezas a plantearte vender parte de tus drogas para poder ahorrar por si necesitaras ayuda en un futuro. Jugamos con el “Factor de Incertidumbre” y como ya he mencionado antes, nosotros con la incertidumbre, así, de normal, pues mal, para que engañarnos, nos convertimos en cucarachas cuando les enciendes la luz, desubicados, desorientados y sin idea de hacia dónde ir.

En resumen, ser esclerótico, más que una enfermedad (que lo 011fde788ada5a6155c87f1c0266d5a47f1938c2a1 un estilo  de vida, más o menos como ser vegano o profesar el judaísmo ortodoxo, tiene un montón de pautas que has de seguir para llevar una vida adecuada y ordenada que te permita domar al la bestia lo máximo posible. Y hay veces que este estilo de vida no dice a gritos que debemos coger distancia y empezar de nuevo, el mundo que hasta ahora nos rodeaba no sabe que hacer con nosotros, no sabe cómo debe tratarnos y en  muchos casos no quiere aprender. Y no nos engañemos, nosotras/os ya no somos los mismos, aunque alguno aún esté por ahí combatiendo con la vida para evitar un cambio que va a pasar con ellas/os o sin ellas/os, bueno que de hecho ya comenzó el día que el neurólogo le dijo que tenía una enfermedad desmieliniporras, así que llega un momento en el que tienes que decidir que vas a hacer con tu vida y olvidarte de qué creen los demás que debes de hacer con ella. Ponerte el mundo por montera y decir “aquí os quedáis, que esta se pira” y empezar un viaje que te lleve allí dónde vayas a ganar calidad de vida, de conocer gente que te diga que la EM no es para tanto, que tiene una amiga que la tiene hace años y ha escalado 18 veces el Klimanharo, siempre hay tiempo.

 

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