El flow del fog.

Llevo unas semanas que os tengo en el ostracismo absoluto, bueno, ya sabéis que soy mala gente, así que no sé que esperabais. ¡Parecéis nuevos! Sé usar la palabra ostracismo, ¡es flipante!(regresión lingüística total)

La razón de que haya estado tanto tiempo sin escribir nada es, básicamente que no podía, podía hacer otras cosas menos exigentes (realizar crujías, escribir mi nombre en un grano de arroz, cosas sencillas) pero no  podía escribir. He estados unos días con la famosa “niebla mental” o “mental fog” que dicen los ingleses. Como ya sabéis, porque sois más listos que las ratas coloradas, cuando estás en esas circunstancias ya no es que no puedas escribir, es que eres incapaz de mantener una vida social normal, teniendo en cuenta que tengas vida social (voluntariamente o no), ya no es tanto que no puedas relacionarte con las personas de tu entorno, sino que no puedes atender ni entender lo que te dicen en ambientes muy bulliciosos o en conversaciones cruzadas. y se te queda la misma cara que cuando a Belén Esteban le piden que diga la tabla del 7.

Para los novatos que andáis por aquí y aquellos que nunca lo han sufrido (que suertudos sois, cabroncetes!) voy a hacer una breve pero interesantísima descripción de lo que sucede en estas circunstancias.

La “niebla mental”“mental fog” es como cuando estas rodeado de personas que hablan un idioma que no entiendes, pero las ellos se dirigen a ti como si sí los entendieras, lo cual sería normal si te estuviera hablando un islandés, pero no lo es tanto cuando lo hacen tus amigas/os de siempre, ya sabes, la Jeny, el Josean, el Juancar, la Helena (con H que sus padres eran muy modernos), la pandi, vamos.. Cuando estás con la mental fog (que aunque suene a mental flow, no tiene nada que ver, no son ni vecinas) tienes una sensación un poco desagradable y acojonante, porque no sabes si eso se pasará en un futuro próximo, si sucede porque tomas demasiadas drogas (o demasiado pocas), si eso significa que te estás empezando a quedar ga-ga y que vete despidiendo del mundo consciente que el día menos pensado bajas a la calle en salto de cama y ligueros (iba a poner en pelotas, pero me parecía muy típico).

Después está la parte de ansiedad social que todo esclerótico que se precie ha de tener, he de reconocer que en ambientes no controlados, a mi también me afecta un poco la ansiedad social (a ver qué os pensabais), y empiezan las preguntas internas tocapelotas en plan ¿Se estarán dando cuenta?, ¿debería de dejar de quedar con gente por esto?, ¿es irreversible?, ¿es normal que me sienta así?, ¿debería ser sincera con el mundo y decir, “colegas, esto es lo que hay”?, yo a parte de esto me pregunto cosas más insustanciales tipo ¿cómo los servicios sociales de Springfield no se han hecho cargo ya de Magie, Bart y Lisa? y cosas así, pero eso ya son otras cuestiones.

Las respuestas a estas preguntas son: es posible, no, no, si y si. Pero has de tener en cuenta que los/as escleróticos/as ya hemos abandonado la improvisación para convertirnos en personas de contrato cerrado (o lo intentamos) entonces hay variables que podemos controlar del tipo “he quedado con unos amigos que han quedado con más gente, si tus amigos son conscientes de tus circunstancias, y son buenos amigos (que quizá eso sea demasiado pedir) intentarán disimular la situación intentando darte seguridad y teniendo siempre a alguno alerta por si te da la pájara”, eso sí, es obvio que tu circulo de confianza ha de saber que has cambiado “flow” por “fog”.

La otra opción es dejar que la ansiedad social se instale, y ahí, colegas estamos jodidos, porque si la EM ha venido para quedarse (le he preguntado y ya ha encontrado piso) y a los síntomas que te tocan (parestesias en brazos y piernas, pérdida de sensibilidad (permanente o no), pérdidas de memoria, incontinencia, etc. La mala leche no la cuento porque lo mismo la traíais de serie) le sumas la ansiedad social ya es de ¡que se pare el mundo que me bajo a comprar alcohol!. Si dejas de socializar, si te escondes, si te avergüenzas ¿qué será lo siguiente? convertirnos en la versión jamón serrano de los japoneses esos que no salen de su cuarto, los Hikikomori (ひきこもり o 引き篭り por si alguno sabe japonés) ¿esconderte te curará o te convertirá en la flamante propietaria de un cerebro cada vez menos funcional?, nos quejamos de que la sociedad que nos rodea nos aísla y en muchos casos la queja está más que justificada (me han escrito personas que han sido repudiadas por sus parejas y/o sus familias) pero también he de decir, haciendo un poco de autocrítica (y mira que me jode, porque la culpa siempre es de los demás que son muy gilipollas) que sin darnos cuenta nos centramos tanto en nuestras circunstancias que no nos damos cuenta que el mundo sigue girando (no se lo contéis a Trump, que se va a llevar mucha impresión y el hombre ya tiene una edad), que no le estoy quitando importancia a nuestras circunstancias, que como todos sabemos son una mierda como el sombrero de un picador, sino que a pesar de ellas hay que intentar sacar lo mejor de cada día.

Como en casi todo lo que escribo, hablo con conocimiento de causa, y sé que es difícil no perderse en las nuevas circunstancias, más que nada porque no paras de frustrarte contigo misma/o y con la vida, porque sientes que hay días que eres el fantasma de Carmen de Mairena, una mezcla extraña de persona, peluca y maquillaje que no tienes muy claro cómo ha llegado hasta ahí. Sentirse bien al 100% siendo esclerótico es misión imposible, pero eso no ha de ser determinante de quien se quedará y quien no, es más seguro que hubo quien salió corriendo cual mecánico de Fernando Alonso en los primeros 6 meses tras el diagnostico (eso es lo que se suele esperar para disimular que eres una/un amiga/o de mierda y una/un cobarde). Todos tenemos fantasmas que nos rondan la cabeza llena de niebla y que nos hacen dudar, ¡todos! (los que están bien también aunque sea por motivos más banales) la cuestión es darte cuenta y párate unos segundos a observar tu mundo desde fuera (si no lo consigues de forma natural no lo provoques con las pastis, que nos conocemos. Ve al Psicólogo)

En fin, creo que debemos ser honestos y aprender a reconocernos, intentar tomar las riendas de nuestra esclerovida en la medida de lo posible y entender que no somos responsables de más de dos cosas de las que nos pasa. Somos de los pocos individuos que podemos culpar a un ente invisible al ojo humano pero que sabemos que existe, y lo podemos demostrar empíricamente (otra palabra de listos para terminar), no como otros.hikikomori-1-e1468829318527

 

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