La hiperactividad de la/el esclerótica/o.

Hoy, y si que sirva de precedente me voy a poner en plan psicóloga (o algo parecido) y os voy a contar la razón de porqué a veces no nos hayamos. Si, ya sabéis, esa sensación de nerviosismo, incomodidad, ganas de curar todos los males del mundo con fuego. Esa sensación tan desconcertante que de pronto os encontráis mirando ballestas  por Amazon.

Esa situación por la que creo que pasamos todos al menos una vez por semana se debe a que tenemos un desajuste nuestro nivel de arousal, el nivel de arousal es el nivel ideal en el que nuestro organismo funciona que da gusto verlo. Cuando el nivel de arousal está descompensado, bien a favor (derrochamos arousal que se nos sale por las orejas) o bien en contra (tenemos el arousal a final de mes, que llega justica la cosa) el cuerpo pierde su homeostasis y estamos más desinquietos que si lleváramos una dieta a base de guindillas. Para que os hagáis una composición de lugar, las personas que siempre están buscando la aventura porque sino su vida no tiene sentido, pongamos como ejemplo a los gilipollas estos que se hacen selfies en acantilados o cosas así, tiene un nivel de arousal muy bajo ( en el pueblo los llaman “que tienen la sangre de horchata”) entonces su cuerpo se revela porque tiene la homeostasis para pasar la itv, están desequilibrados y tienen que buscar la activación que internamente no tienen con estímulos externos, es decir, haciendo el gilipollas.

En el caso de los escleróticos (por cierto lo he mirado en el diccionario y esclerótico no es un insulto, se refiere a la persona que padece esclerosis) lo que nos pasa, aunque a veces no nos lo creamos es que tenemos un nivel de arousal muy alto, es decir, nuestro cuerpo está funcionando como si fuera un fórmula 1, va a , con lo cual nuestra homeostasis también se ha ido a la porra, el cuerpo no se encuentra cómodo y nos empieza a amargar el día (ya sabéis, nos despistamos, nos sentimos incómodos, nerviosos, cabreados,etc) con lo que la única forma que tenemos de controlar eso es buscar el equilibrio entre horas de descanso, horas de actividad física y tiempo de trabajo, porque sino entraremos en bucle (cual reggetton veraniego) y esa sensación de desazón que tenemos no desaparecerá.

Es posible que os preguntéis que cómo es posible que estando siempre tan cansados se de el caso de que tengamos tanta activación interna, y sino os lo preguntabais da igual, yo os lo cuento (que así no me queda el post tan corto), pues cómo no, es debido a  que el cerebro, que anda también como si viniera de una fiesta de noche vieja (borracho y con la corbata en la cabeza) recibe señales eléctricas de las neuronas (in puts) sin ton ni son, ahí, de cualquier manera, y como es normal, pues se desestabiliza pensando en qué narices debe de hacer. Para que os hagáis una imagen visual eso es como cuando una madre o un padre se queda solo con sus hijos y con los de los vecinos y los niños empiezan a la vez a pedir la merienda o a pelearse por algún juguete, que uno se pone a llorar, otro se chiva, otro se mete un soldadito en la nariz… lo típico, y el padre o la madre no sabe muy bien a quien acudir primero, al que llora, al del soldadito o a devolver al chivato a la fábrica de donde salió (o si tocarnos el timbre para preguntar cómo va la compra de esa ballesta en Amazon). Pues más o menos así está nuestro cerebro, a medio minuto de pillarse una baja por estrés.

He de decir que para que nuestro arousal esté un poco controlado (que no se trata sólo de domar a la bestia, también hay que apaciguar a sus compinches) es por lo que nos recetan tantas gloriosas, divinas, magnificas y legales drogas, para intentar controlar el volumen de estimulación que recibe nuestro cerebro y así evitar que se pida una excedencia indefinida, que aunque viendo a algunas personas parezca increíble, sin cerebro no se puede funcionar, y a falta de tenerlo contento por darle una vida de barrio residencial estilo la Moraleja, pues lo engañaremos para que le parezca que vive allí con alguna que otra pastillica, ¡qué coño, el también tiene derecho a disfrutar de la vida!

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2 comentarios en “La hiperactividad de la/el esclerótica/o.”

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